domingo, julio 05, 2009

TIMO EN EL CARREFOUR

¡¡Cuidado !!, que no os pase como a mí. Os aviso de una estafa que están realizando estos días en Barcelona y otros lugares y en la que está cayendo bastante gente. La hacen en el parking de Carrefour. Así funciona el timo: dos chicas impresionantes de entre 18 y 20 años se acercan al coche mientras estás colocando en el maletero tus compras del centro comercial. Entonces empiezan a limpiarte el parabrisas con esponjas haciendo salir disimuladamente un pecho de sus apretadas camisas. Cuando al final -para darles las gracias- intentas darles una propina, ellas renuncian amablemente y piden a cambio que las lleves al parking de Entrevias (otro centro comercial que está cerca). Si aceptas, suben y se sientan en los asientos posteriores. Mientras conduces empiezan entre ellas a acariciarse y hacer juegos lésbicos. Cuando llegas al parking de Entrevias, una de ellas, haciéndose la agradecida, se sube en el asiento delantero y te hace una mamada brutal. Claro, esto te pilla de sorpresa y distrae tu atención, mientras la otra aprovechando esta situación y, sin darte cuenta, te roba la bolsa del pan y los yogures. Con este ingenioso sistema me han robado la compra el martes, el miércoles, el jueves dos veces, (el viernes no pude ir) y otra vez el sábado y probablemente también me roben mañana por la tarde. Y es que no me gusta ser acaparador ni acumular viandas ni enseres innecesarios. Prefiero hacer la compra diaria y, claro, me pasa lo que me pasa.

viernes, mayo 15, 2009

INDECENCIAS

Indecente, es que el salario mínimo de un trabajador sea de 624 €/mes y el de un diputado 3.996 pudiendo llegar con dietas y otras prebendas a 6.500 €/mes. Conozco a unos cuantos.
Indecente, es que un catedrático de universidad o un cirujano de la sanidad pública ganen menos que el concejal de festejos de un ayuntamiento de tercera. Se de lo que hablo.
Indecente es que los políticos se suban sus retribuciones en el porcentaje que les apetezca, (siempre por unanimidad, por supuesto y al inicio de la legislatura). Un amigo mio lo ha hecho.
Indecente es comparar la jubilación de un diputado y el de una viuda. Me vecina lo es.
Indecente, es que un ciudadano tenga que cotizar 35 años para percibir una jubilación y a los diputados les baste con siete y los miembros del gobierno para cobrar la pensión máxima solo necesiten jurar el cargo. Al tiempo.
Indecente es que los diputados sean los únicos trabajadores (¿?) de este país que están exentos de tributar un tercio de su sueldo del IRPF. Yo no soy de ellos.
Indecente es colocar en la administración miles de asesores, amigotes con sueldos que ya desearían los técnicos más cualificados; o liberados con sueldo de partidos y sindicatos.... · Mi amiga Lola es uno de ellos.
Indecente es el millonario gasto en mediocres TV autonómicas creadas al servicio de la pervivencia en el trono de políticos más mediocres. Solo hay que verlas.
Indecente es el ingente dinero destinado a sostener los partidos aprobado por los mismos políticos que viven de ellos. Lee los presupuestos.
Indecente es que a un político no se le exija superar una mínima prueba de capacidad para ejercer su cargo (y no digamos intelectual o cultural). Óyelos.
Indecente es el coste que representan a los ciudadanos sus comidas, coches oficiales, chóferes, viajes siempre en gran clase y tarjetas de crédito por doquier. Lee algunas sentencias.
Indecente es que sus señorías tengan seis meses de vacaciones al año. En el mejor de los casos.
Indecente es que sus señorías cuando cesan en el cargo tengan un colchón del 80% del sueldo durante 18 meses. Lo se.
Indecente es que ex ministros, ex secretarios de estado y altos cargos de la política cuando cesan son los únicos ciudadanos de este país que pueden legalmente percibir dos salarios del erario público.

jueves, abril 09, 2009

Y TÚ...¿QUE HABRÍAS HECHO?

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha reducido a la mitad una condena a 10 años y seis meses de prisión impuesta a Borney Francisco Durán por homicidio, al considerar que el acusado pudo actuar en legítima defensa cuando mató a una de las personas que le mantuvieron seis días secuestrado en 2005 en un chalet de San Martín de la Vega. Según el relato de hechos, el recurrente fue conducido en contra de su voluntad a la casa en compañía de su esposa donde se les mantuvo retenidos utilizando pistolas y aturdidores eléctricos entre los días 12 y 20 de diciembre de 2005. El último día del secuestro, Borney Durán aprovechó un momento en el que sólo permanecían en la vivienda dos de los encargados de custodiar al matrimonio y cogió una sartén con aceite hirviendo que arrojó contra ellos. Uno de los dos secuestradores huyó corriendo mientras el acusado prosiguió dando golpes con la sartén al otro "al tiempo que esgrimiendo un cuchillo jamonero de 24 centímetros, le asestó seis puñaladas". Durán fue condenado a 10 años y seis meses de prisión por un delito de homicidio por la Audiencia Provincial de Madrid, que tuvo en cuenta la atenuante de legítima defensa. El alto tribunal ha valorado su situación y reducido la condena a 5 años de prisión. Su defensa alegó ante el Supremo que la Audiencia no sopesó la circunstancia de que Durán y su esposa sufrieron una agresión ilegítima y fueron privados de su libertad. El defensor destaca que su cliente se encontraba en un peligro "grave e inminente", "no tenía otros medios para escapar y utilizó lo que encontró en aquel instante, con connotaciones de rapidez en la actuación ya que tuvo que huir por un patio y saltar una pared". "La conducta de Borney consistió fundamentalmente en aprovechar que sus guardianes dejaron a su alcance una sartén con aceite hirviendo para cogerla y arrojarles la sustancia con intención de zafarse así de su custodia e intentar huir", añadía el abogado. No obstante, la Sala de lo Penal no ha absuelto completamente al acusado al considerar que la legítima defensa debe valorar "la propia condición humana del que se defiende" de modo que si se aprecia una falta de proporcionalidad no podría tenerse en cuenta esta eximente de forma completa. El alto tribunal se muestra de acuerdo con la opinión defendida por el Ministerio Fiscal que llegó a la conclusión de que "la secuencia de seis acuchillamientos, dos en zonas vitales, no eran todos necesarios, y por tanto la legítima defensa no fue perfecta".

miércoles, abril 08, 2009

LO QUE YO TE DIGA


Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Ed ucación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos» . Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante. Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo. Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio. Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

sábado, marzo 28, 2009

DEPREDADOR SEXUAL


Lo somos todos los varones? ¿Lo son todas las mujeres?Según, según… En la condición humana, como en los bazares chinos, hay de todo, pero no todo está a cien.A cien se ponen algunos, y yo entre ellos, con el pecado que, al decir de otros, no tiene enmienda.La tiene, qué diablos, para quien no lo tiene. Cada uno con su pecado capital, y Dios con todos.Me corrijo sobre la marcha. Con todos, no. Hay pecados capitales que no conducen al cielo, sino a su contrario. La envidia, por ejemplo, de la que se deriva lo que Ortega llamaba mal de España: la aristofobia, el odio a la excelencia, el rencor y la vendetta de los peores… Carecen éstos de sentido del humor.A lo que iba. Mi pecado capital ha sido siempre la lujuria, que me ha acarreado no pocos sinsabores, y también muchos placeres, y que ha condicionado desde que era niño mi existencia. Tengo el armario lleno de cadáveres que no lo son, porque en mi memoria resucitan.Más de una vez he pensado que, si volviese a nacer, me castraría, como lo hizo Abelardo, como lo hizo Orígenes, para poder dedicarme por completo a la filosofía, la religión y la literatura: tres virtudes capitales. Mi madre me decía que habría escrito mucho más si hubiese dedicado menos tiempo a correr detrás de las mujeres. Tiene razón.Ese Dios que ahora invoco, e inmediatamente desconvoco, aprieta, cierto, pero no ahoga. Él, o quien fuese, llenó de chicas el mundo y, al hacerlo, me creó problemas. Acto seguido, en su infinita misericordia, puso un buen chute de fetichismos y manías en mis venas de depredador sexual, reduciendo así notablemente el número de víctimas expuestas a mi acoso.Lo explicaré… No me lanzó sobre ninguna que lleve pantis o pantalones (sólo faldas, por favor, y medias de las de antes), que fume, que masque chicle, que no se pinte, que sea decente, que prescinda de los tacones de afilada punta, que no disfrute comiendo ni beba vino, whisky, ginebra, lo que se tercie, y que no sea tan lujuriosa como yo lo soy, abierta siempre a todo tipo de aventuras, imprevistos, transgresiones y experiencias de libertad.Tampoco están en mi punto de mira las mujeres que llevan el pelo largo, las que tienen los labios finos y aquéllas cuyas muñecas y tobillos no caben en el hueco de mi mano.Lo siento. Soy así. Manías y fetichismos: ya lo dije… Gracias a los unos y a las otras he birlado a mi lujuria ratos sueltos para escribir unos cuantos folios.Dios, efectivamente, no ahoga.¡Caramba! Suena el teléfono. ¿Será una chica? Pongo fin a este artículo. Que Dios y mi madre me perdonen.